La vida de Jordi: “Las vacunas, y mi primera paga”

El 5 de Agosto, justamente cuando cumplí los dos meses, me pusieron las pertinentes vacunas. Se que mis padres  han escuchado opiniones variadas sobre el vacunar o no. Que si las vacunas son malas, que si son buenas, etc etc. Ellos decidieron ponérmelas (bueno ellos no, la pediatra jeje).

Eran las 9:50 de la mañana, y estábamos esperando fuera de la consulta. Hacía un frio de cojones. El aire acondicionado debía estar, por lo menos a 20 grados, y yo constipado.

Hubo un momento en el que pensé: “las vacunas son una pequeña cantidad de un virus que se te introduce en el cuerpo para que éste cree defensas contra él. Así si contraes esa enfermedad, tu cuerpo tiene defensas, y es más fácil vencerle. Entonces, se supone que si estoy constipado, es que tengo las defensas bajas, por lo tanto ¿igual me libro y no me vacunan?. No fué así.

Yo no sabía de que manera te las ponían. No se me ocurría nada, y pensando pensando, abren la puerta y se oye: “Jordi pasa”. De repente me entró un sudor frío, y empecé a acojonarme (por desconocimiento más que nada).

Primero me tomaron la temperatura por ver si tenía calentura y no podían vacunarme. Tengo tanta mala pata que no tenía, y escuché decir a la pediatra: “Jordi si que te vamos a poder vacunar”. Me lo dijo en un tono alegre que a mí, obviamente, no me hizo nada de gracia.

Primero me hicieron la revisión de los dos meses, y todo salió bien. Engordo y crezco adecuadamente, tengo reflejos, etc etc. Tan solo hubo una pega. Me dijeron que tenía la piel seca. Yo no entendía nada, solo escuche que mi mamá decía: “¿Y que crema me recomiendas?. A lo que yo pensé: “jope con dos meses y metrosexual ya poniéndome potingues y cremas”.

Dicho esto, apareció una de las pediatras con una pipeta, que abrió, y me metió en la boca para que me la bebiese. Estaba asqueroso. Puse unas caras que si me hubiese visto en un espejo, seguro que se rompe. Luego pensé: “vaya no ha estado tan mal. Ya estoy vacunado”. Jajajajaja que inocente fuí. Luego vi que la pediatra sacaba de la nevera dos jeringuillas. La miré desafiante como si le dijese: “Oye, ¿dónde vas con eso?. Antes de que hubiese podido pensarlo, me había clavado la banderilla en la pierna. Yo llorando como un loco. Que dañoooooo. Cuando ya me había casi tranquilizado, zas, otro pinchazo en el otro muslo. Vuelta a llorar como un loco otra vez. Que escozor por Dios.

Me ponen dos tiritas, me visten y ale a casa. ¿Donde está la piruleta?. Eso me quedé pensando. Algunos niños y niñas salían de la consulta con piruletas, y con una sonrisa de oreja a oreja. ¿Porque yo no?. Como se aprovechan de que soy pequeño. Pero, tranquilos, que en el camino somos y arrieros nos encontraremos, o algo así creo.

Y ya para acabar de rematar el día, vamos a comprar la dichosa crema, y encima que tengo que empezar a ponerme potingues tan pequeño, me voló la paga que me dan mis papis. Casi 25 euros el jabón y la crema. Espero que sea una buena inversión

Nos leemos pronto. Espero que esteis pasando este mes mejor que yo, porque me estoy asfixiando de calor. Creo que estoy empezando a odiar el verano.

Besitoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooos para tod@s.

bebe-vacuna

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