La vida de Jordi: “Gandiaaaaaaaaaaa Baaaaaaaaaaaaasquet”

Este verano se jugó el europeo de baloncesto, el cual ganó la selección española. Yo sabía que a mis papás les gusta este deporte, pero yo no sabía muy bien que era y menos como se jugaba.

Durante el verano me tocó ver con mi papá los partidos de la selección española y fijándome en él notaba como los sentía. Vivía el partido como si lo estuviese jugando él (que más quisiera). Me llamó tanto la atención que empezó a contagiarme el gusanillo del baloncesto. Conforme iba avanzando España en las eliminatorias no podía resistir el estar delante del televisor, nervioso y animando con todas mis ganas a la selección dando palmadas en la mesa y diciendo. “apaña, apaña…”.

Todo eso fue muy emocionante, pero hoy a las siete de la tarde veo que mi papá coge la mochila en la que me llevan a veces, y carga la “otra mochila” (la de la intendencia con rosquillas, agua, pañales, etc). Todo preparado y salimos de casa en dirección no se adonde. Pasados unos 10 minutos llegamos a una especie de nave muy grande, en la que fuera habían dos hombres entregando unas tarjetitas para poder entrar. A mi papá le han dado una, y nada más recogerla van y en la puerta una chica coge un aparatito y va y la taladra. Le hace un pedazo de agujeraco que lo flipas, pero que gracias a ello nos ha dejado pasar.

Una vez dentro, he visto a unos chicos muy altos (incluso algunos más que papá), y que estaban botando balones y tirando a canasta. Los ojos se me han puesto como platos cuando me he dado cuenta de que era lo mismo que había visto este verano en la tele. He comenzado a hacer aspavientos y a hacer uh uh uh de emoción. Mi papá me ha mirado y me ha dicho que esos chicos tan altos era el equipo de baloncesto de Gandía y que ibamos a verlos jugar hoy.

Yo estaba que no cabía en mí de emoción. Tenía algo de rabia porque iba dentro de la mochila y a mi me gustaría haber ido caminando y poder entrar a coger o tocar aunque fuera solo un poco un balón. Papá no me ha dejado pero espero que con el paso de los años lo haga, e incluso pueda llegar yo a jugar.

Hemos subido a la grada y nos hemos sentado. Yo no podía parar de bailar porque estaba sonando una música muy chula y pegadiza. Desde ese momento me gané la simpatía de toda la gente que tenía alrededor (si es que soy único y además resultón y simpático).

Empezó el partido y quise que papá me tuviese en brazos para así sentir mejor el partido. Me sentó en su regazo y me fué explicando como iba todo. Cada vez que metíamos una canasta empezaba a aplaudir. Solo había un inconveniente y era que aplaudía tanto si marcaba el Gandía como si marcaba L’Alfás (era el otro equipo). Pero bueno se me puede perdonar porque era el primer partido al que iba y todavía no controlaba mucho.

Ha estado muy emocionante porque los tres primeros cuartos han ido un punto arriba, un punto abajo (esto me lo ha soplado papi), y ha sido en el último cuarto cuando el Gandía se ha desmelenado y les ha pasado por encima.

Me ha gustado muchísimo, y espero que algún día sean papá y mamá quienes me aplaudan a mí cuando consiga muchas canastas para el Gandía (que conste que siempre he escuchado a mis papás decir que no me van a presionar para que elija deporte, que elija el que más me guste y sobretodo que disfrute practicándolo).

Esperando ya con ganas el siguiente partido para ir a verlo, os mando a todos y todas muchos besitos y abrazotes.

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La vida de Jordi: “Tío de la poooooooooorra…”

Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Cuanto tiempo sin saber de vosotros/as. ¿Como han ido las ferias?¿Os habéis divertido?¿A que eventos habéis ido?.

Yo como todavía soy pequeño, dependo de mis papás y no puedo ir a donde a mí me gustaría. Pero a pesar de este “pequeño” inconveniente, me lo he pasado bastante bien.

He conocido a unos personajes con unas narizotas y unas gafas enormes que llevaban un tambor (que hacían sonar muy fuerte), y que además iban vestidos con unas ropas muy raras para mí. Al principio me asusté por su aspecto y por el ruido atronador que hacían con sus tambores, pero conforme fue pasando el tiempo me llegaron a gustar. De hecho a partir del día que les ví, nada más me levantaba lo primero que les decía a mis papás era. “pom pooorrom, pom pooorrom”.

Vi que Gandía estaba muy bonita. Muchas banderas, muchos stands con cositas artesanales, mucha música por la calle, y con lo que más me llamó la atención que fué el teatro para niños. Yo no me enteraba de nada de lo que contaban pero si que se me quedaba la carita de embobado cuando veía a esos muñecos de trapo que todavía me pregunto como narices se movían y hablaban si eran de trapo.

Lo siguiente que pude ver fueron las atracciones de la feria. Eso si que me mareó un poco. No porque subiese, si no porque había muchas luces, mucha gente, y la música estaba muy alta para mí. Lo que si que me dí cuenta es que los niños y las niñas se lo pasaban muy bien subidos a unos caballitos, unos cochecitos, etc. Espero que el año que viene me lo pueda pasar yo tan bien como ellos.

Otra cosa que me acuerdo de las fiestas es que mi papá (como está algo flipado con lo de la cocina), no se le ocurrió otra cosa que presentarse al concurso de tortillas de patata. No ganó. Ni siquiera estuvo entre las 4 ó 5 tortillas seleccionadas, pero cuando dieron los premios y fue a recogerla, nos la comimos entre papá y yo y unos amigos, y he de decir que para mí, fue la mejor tortilla.

Estos 4 días me han pasado volando y han sido muy divertidos y espero que el año que viene lo sean más. Ya me contaréis como os ha ido a vosotros/as.

Besitos y abrazacos de vuestro Jordiet. Nos leemos pronto.

PD: Mi abuela me regaló un tambor jejejejejejeje.

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