La vida de Jordi: “Año nuevo…..vida nueva”

Antes de empezar a escribir nada, dejadme que os felicite el año nuevo, y las navidades también (aunque un poco tarde).

He de deciros que el título de la entrada lo ha puesto mi papá, porque yo le hubiera puesto otro. No se muy bien que es eso de “año nuevo, vida nueva”. ¿Quiere decir que cada año se vuelve a nacer?. No lo se. Soy muy pequeño todavía, solo tengo un año y medio y no entiendo de refranes, así que, como siempre, os contaré cositas que me han pasado.

Las navidades me han gustado mucho porque ya me voy enterando de algunas cosas. Se que ese hombre gordo con barba blanca y vestido de rojo no es un bombero, si no que es Papá Noel. Que la noche del 24 nos deja juguetes si nos hemos portado bien durante el año, y que le tenemos que dejar algo de comer y de beber, a él y a los renos (los pobrecitos menuda noche pasan de aquí para allá arrastrando el trineo con todos los regalos y de propina el señor de rojo). Como Papá Noel sabe que me gusta mucho la música (siempre estoy trasteando la guitarra de papá), me dejó en casa de mis abuelos un piano de esos que es una alfombra que la pisas y suenan notas musicales para que vaya practicando. Además me dejaron un trenecito de Mickey Mouse con el que llevo de calle a mi papá. Giramos la chimenea, montamos a Mickey y a correr detrás de él. Yo no tengo problema, pero mi papá como está apretando con los dulces, si que le viene bien porque así quema calorías.

Después vino el fin de año y lo pasé con mis papás. A mi me hubiese gustado ir de marcha por ahí, pero ese día estaba muy cansado y me dormí pronto. No pude ver las campanadas (esas donde la gente se atraganta comiendo uvas a toda velocidad), pero pude descansar porque al día siguiente iba a poder ver a mis tíos y a mi primo que están en Inglaterra y llegaban aquí. Desgraciadamente no los puedo ver todo lo que quisiese, porque se han tenido que ir a trabajar allí, pero disfruto a tope con ellos cada vez que vienen, y este año han estado también para reyes. Fuimos a ver la cabalgata, y yo pensaba que eso estaba hecho para los niños, pero parece ser que para las personas mayores también, porque a papá (que me tenía en brazos), se le puso al lado una viejecita que para poder ver le hizo un marcaje más duro que los de los jugadores de la NBA.

Al llegar a casa de los abuelos de mi mamá, vi que los reyes ya habían pasado y que el sofá estaba lleno de cosas empaquetadas y que en un par estaba mi nombre. Las abrí raudo y veloz y supernervioso y eran unos cubos apilables de Mickey (se nota que me gusta ¿no?), y un libro en el que hay vehículos y que en un lado, si aprietas la imagen, oyes el sonido que hacen. El chu chu del tren, el brum brum del coche, el fiuuuuuuuu del avión, etc.

Pero claro, todo esto llega a su fin. Hay que desmontar el arbolito, quitar los adornos, y lo que más pena me dió es que mi primo se tuvo que volver a Inglaterra con sus papás.

Todavía soy muy pequeño, y mis papás son los que me escriben la carta a los reyes, pero cuando pueda hacerlo yo, les voy a pedir que mi primo esté más tiempo aquí, y si sus papás encuentran un trabajo aquí mejor que mejor. De momento juego mucho con mi prima María a la que quiero un montón, pero si estuviesemos los tres, mejor que mejor.

Bueno, espero no haberos aburrido, y ya os iré contando más cosas. Por cierto, siempre dicen que tienes que proponerte cosas en el año nuevo. Yo las propongo pero para mi papá y mi mamá: que hagan ejercicio y que me sigan cuidando y queriendo tanto y tan bien como lo hacen. Os quiero un monton papis.

A tod@s vosotr@s que me leéis también os quiero pero de otra manera, así que besitos y abrazacos para todos.

bebe-juguetes

 

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