El final del verano

Hace tiempo que no veo a papá acercarse por aquí. Le he preguntado y me ha dicho que no sabe “de qué” o sobre lo que escribir. Se que papá tiene muchas cosas en la cabeza (de todo menos pelo), y que es posible que haya descuidado el blog, pero pienso que de algo debe escribir. Le dije:”escribe del verano”. La verdad es que pensé, y si que podría escribir algo sobre “su” verano. Así que vamos allá.

El principio del verano, como ya sabéis, empezó con la dichosa “Operación Pañal”. Obligados por la pronta entrada en el cole, papá y mamá decidieron darme ese “empujoncito” a ver si conseguía librarme de ese incómodo pañal. La verdad es que fué bien y siempre recordaré las risas de papá un día que me hice encima. Os lo cuento. Papá estaba leyendo en el comedor y yo estaba en mi habitación jugando. Yo iba en pelota picada y llevaba solo una camiseta de tirantes que me llegaba por las rodillas. No se oía nada, y de repente, digo: “papáááááááááááááááááá´”. Y papá contesta: “¿qué pasa cariño?”. Yo le digo: “me he hecho caca encima”. Papá se levantó corriendo, y llego donde estaba yo. Imaginaros la escena: yo de pié, abierto de piernas sin moverme y entre mis pies dos mojones del 15. Papá nada más me vió se moría de la risa y siempre recordaré que me dijo: “Jordi, pareces Gary Cooper en “solo ante el peligro”. Siguió riéndose mientras me limpiaba a mí y al suelo.

Otra de las cosas destacables de este verano es que he ido mucho a la playa y estoy muy morenito. Ya no estoy blaaaaaanco como la leche como decían papá y mamá. Pero lo mejor es que mi primo que vive en England, ha venido 15 días de vacaciones. Yo soy muy efusivo, y los primeros días no lo dejaba ni a sol ni a sombra, y por ser tan empalagoso, llego el fatal día en que mi frente se comió un pedazo de la mesa. Consecuencia: 1 punto en la cabezota. Deciros que no os alarméis, que estoy bien y fué más el susto que otra cosa o que el daño físico. La que salió más mal parada fue la mesa, que me cargué un trozo del cabezazo que le dí.

Bueno y a día de hoy sigo esperando con emoción el 11 de Septiembre porque ahí empezarán mis aventuras en………el coleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee.

Espero que acabéis de pasar bien el verano, y que el calor haya sido benevolente con todos y todas vosotros/as, y hasta la próxima entrada, miles de besitos que os tendréis que repartir.

PD: Lo de la mesa es broma. Le di un buen cabezazo pero ella pudo conmigo.

verano-2017

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Nombre clave: “Operación pañal”

Llevo dos días de perros. Desde ayer, nada más levantarme, mamá me quitó el pañal y me puso una camiseta que me llegaba por debajo de las rodillas. Según escuché, le dijo a mi papá que había que empezar la “Operación pañal”.

Al escuchar esto pensé que se referirían a una serie o a una peli del tipo: “Misión imposible”, “Rescate extremo” o alguna de acción. Pero claro, en el título iría la palabra “pañal” y obviamente no nos vamos a imaginar a gente como Rambo o Chuck Norris con pañal, ¿no?.

Como os imaginaréis, se referían a mí. Yo iba a ser el protagonista principal de esa “película”. Nada más quitarme el pañal me sentí más desnudo que el día que nací. Aunque llevaba una camiseta hasta las rodillas notaba como la pilila y los huevecillos iban a su libre albedrío. Yo todavía no controlo cuando me vienen las ganas de hacer pipí o popó, pero contradiciendo a lo que dicen los entendidos de que cada niño madura de una manera, papá y mamá han decidido hacer caso omiso de sus palabras y  pasar a la acción.

El primer día lloré, lloré, grité y grité, pataleé, e hice todo lo posible para que me volviesen a poner el pañal. Todos mis esfuerzos fueron en vano. Acabé yendo en pelotas.

En el comedor estaba relajado jugando cuando noté un bulto en el culo, y avisé a mamá. Vino corriendo y me cogió al aire y corriendo con el mojoncillo colgando del culete me llevó a la taza del wc y allí hice popó por primera vez. La peor parte de la llevó papá que tuvo que recoger un “regalito” en el comedor y limpiar.

Más tarde intenté aguantarme el pipí, no se porqué y estuve casi todo el día sin ir al baño. Consecuencia: al día siguiente por la mañana había meado tanto por la noche que el pipí se me salió del pañal y meé el pijama.

La verdad es que voy poco a poco pero parece que voy bien. Oí a papá y mamá que me decían que debía enseñarme a pedir pipí y popó porque cuando vaya al cole (este Septiembre), si me lo hago encima, la profe no me va a cambiar. Dicho esto, ellos se preguntaron: ¿No deberían ir los psicólogos a los coles a explicarles a los profes que cada niño/a madura de una manera distinta?. Entiendo en parte que no pueden estar todo el rato pendientes de quién se hace encima o no para cambiarlos y descuidar a los demás, pero entonces ¿qué solución habría?¿se os ocurre alguna para no estar todo el día en bolas por casa para ir a pedir pipí o popó?.

Hasta luego cocodrilos, besitos para todos y todas claro que sí.

pis pañal